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Me van a operar de un cáncer de pulmón: ¿Tienen que administrarme quimioterapia o radioterapia después?

Ésta es una de las preguntas más frecuentes que nos formulan los pacientes que acuden a la consulta preoperatoria de CITMIA o durante el ingreso correspondiente a su operación por un cáncer de pulmón.

El tratamiento quirúrgico de esta neoplasia pulmonar consta de dos fases bien diferenciadas: En primer lugar hay que extirpar la parte del pulmón donde se localiza el tumor con bordes de resección microscópicamente libres, siendo de menor a mayor extensión un segmento, un lóbulo, varios lóbulos o incluso un pulmón entero. Esto vendrá determinado por factores relacionados con el tumor, siendo los más importantes el tamaño, la localización y el tipo de tumor; En segundo lugar, es necesario extirpar los ganglios línfáticos (linfadenectomía) tanto intrapulmonares como los localizados en el mediastino (región anatómica delimitada entre los dos pulmones) con la finalidad de tener la certeza de cuál es la fase en la que se encuentra la enfermedad, es decir, su estadio patológico.

Las pautas para realizar la linfadenectomía vienen definidas claramente en las principales guías clínicas de la especialidad de Cirugía Torácica y pueden resumirse en: linfadenectomía de 6 ganglios/estaciones linfáticas para análisis histológico, debiendo incluir al menos 3 ganglios/estaciones mediastínicas (siempre la subcarinal) y 3 del hilio pulmonar u otras localizaciones intrapulmonares.

Tanto la resección pulmonar con bordes microscópicamente libres como la realización de una linfadenectomía según la descripción previa definen el concepto de cirugía completa con intención curativa o R0, imprescindible en esta neoplasia para alcanzar los mejores resultados en cuanto a supervivencia postoperatoria. Este concepto supone el estándar de calidad exigible al cirujano torácico encargado de realizar la operación, siempre acompañado de la menor invasión posible respecto a la vía de abordaje, algo prioritario en CITMIA.

Desde el punto de vista del cirujano, la linfadenectomía supone un esfuerzo extra importante en relación al tiempo quirúrgico, consumiendo en ocasiones casi el equivalente a la resección pulmonar.

La administración de tratamientos oncológicos con quimio o radioterapia va a depender de factores relacionados con el tumor una vez resecada la zona del pulmón donde se encuentra, siendo fundamentalmente el tamaño del mismo (> 4 centímetros), su comportamiento histológico o biológico, la invasión de órganos vecinos o la imposibilidad de conseguir una cirugía R0 respecto a los bordes de resección (bordes de resección afectos por tumor). También dependerá de la afectación de los ganglios extraídos en la linfadenectomía, es decir, si están invadidos por tumor o no. Toda esta información se obtiene del análisis que lleva a cabo el anatomopatólogo tras la intervención quirúrgica.
De esta manera se establece el estadio patológico relacionado con la supervivencia a largo plazo y la necesidad de administrar los tratamientos postoperatorios por parte del Oncólogo como adyuvantes de la cirugía realizada del cáncer de pulmón.

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